ARQUITECTURA:
Filippo Brunelleschi
Nacido en Florencia en 1377, Brunelleschi es el más importante
arquitecto del Renacimiento, cuyo estilo iniciará. Es autor del
arquetipo de palacio renacentista y el primero en construir iglesias en
el mismo estilo. Prestigioso ya en su tiempo, dedica veinticinco años a
resolver el problema técnico que supone la inmensa cúpula de la catedral florentina.
Sus inicios artísticos empiezan en el dibujo y los trabajos de orfebrería. Junto a Donatello, se dirige a Roma para estudiar los monumentos clásicos, de los que extraerá su estilo. Participa con su obra El sacrificio de Isaac en el concurso para la construcción de la puerta norte del baptisterio de Florencia, en 1401, concurso que ganará Ghiberti también con una espléndida realización.
Construye la cúpula de Santa María del Fiore, de 42 metros de diámetro. Sus iglesias toman como ejemplo las basílicas cristianas, siempre a la búsqueda de la creación de obras en estilo clásico. Nuevamente la cúpula, con seguridad la pieza de solución más compleja, le aparece como reto en la capilla Pazzi (1424), que Brunelleschi con una planta en cruz latina que aúna a las ventajas de ésta las de la planta en cruz griega. La solución servirá de precedente para la basílica de San Pedro en Roma. En el palacio Pitti crea el modelo del palacio renacentista italiano, haciendo desaparecer de la construcción la característica torre defensiva medieval y ocupando la fachada con un ornamento almohadillado. Fallece en Florencia en 1446.
OBRA:
Brunelleschi se enfrentó en esa obra al reto que supone trabajar sobre algo ya hecho. No sólo existía ya el campanile de Giotto, verdadero emblema del orgullo ciudadano, sino que de la catedral, en la que había trabajado Arnolfo di Cambio, tan sólo quedaba por hacer la cúpula, de la que incluso las medidas estaban ya dadas. Después del concurso celebrado en 1418 para adjudicar el proyecto de la nueva cúpula, ésta fue encargada a Ghiberti y a Brunelleschi. Los mismos artífices volvieron a concursar en 1436 para la realización de la linterna, pero en ambos casos el triunfador fue Brunelleschi pues, incluso en la obra de la cúpula, en la que no le quedó más remedio que compartir funciones con Ghiberti, logró con sus ausencias dejar clara la falta de preparación técnica de éste para ocuparse en solitario de las obras y, de hecho, se sabe que en 1423 Brunelleschi era llamado "inventor y gobernador de la cúpula mayor". La consideración y el nuevo el papel del arquitecto en una obra fue también consolidado por Brunelleschi, pues todo estuvo bajo su dirección -se enfrentó incluso a una huelga- abriendo el camino del arquitecto-tracista, cuya consideración intelectual le aleja del artesano que trabaja con las manos.
Bramante
es considerado el mejor representante del estilo del Alto Renacimiento
en arquitectura, realizando el diseño de la basílica de San Pedro en el
Vaticano por encargo de Julio II. La mayor parte de su carrera inicial
está mal documentada; se formó probablemente en Urbino, quizás en el
círculo de Piero della Francesca,
pero aparece documentado por primera vez en 1477, trabajando en
decoraciones al fresco en el Palacio del Podestá en Bérgamo. La
influencia de Leon Battista Alberti sugiere una indocumentada estancia
en Mantua, interesándose también por las obras de Mantegna.
Hacia 1490 se estableció en Milán donde realizó sus únicas pinturas de
atribución segura: unos deteriorados frescos que representan hombres
armados para la casa Panigarola y que se conservan actualmente en la
Galería Brera de Milán. La ejecución del complejo monumental de Santa
Maria presso San Satiro y la iglesia de Santa Maria delle Grazie serán
sus obras maestras de la estancia milanesa, teniendo un intenso contacto
con Leonardo. De estos momentos se considera un Cristo en la Columna
en el que muestra una cierta influencia de Leonardo,
siendo la única obra en tabla atribuida a Bramante. En 1499 el maestro
abandona Milán y se establece en Roma, profundizando en el conocimiento
de la arquitectura clásica, como se observa en el templete de San Pietro
in Montorio,
financiado por los Reyes Católicos de España. Julio II le nombró
superintendente general de las construcciones papales, proyectando el
patio del Belvedere y la basílica de San Pedro, obras que no llegó a
terminar y que fueron posteriormente transformadas por diversos
arquitectos, entre ellos Miguel Ángel. No hay prueba de su actividad
pictórica en Roma pero Vasari afirma que diseñó la arquitectura que se
encuentra en el cuadro La Escuela de Atenas de Rafael.
Precisamente Rafael será uno de sus más afamados discípulos, ejerciendo
Bramante una extraordinaria influencia tanto en Milán y como en los
arquitectos de la generación futura, entre los que destacan Bramantino,
Antonio da Sangallo el Joven o Jacopo Sansovino.
El
21 de diciembre de 1401 nace en Castel San Giovanni - actualmente San
Giovanni Valdarno - Tomasso di Ser Giovanni di Mone Cassai, más
conocido como Masaccio ("tosco", "pesado") uno de los pintores más
importantes del Quattrocento.
Su padre, notario de profesión, se llamaba Ser Giovanni Cassai -
apellido derivado de la profesión de su abuelo, artesano que hacía
muebles y cajas - y su madre Iacoba. En 1406 queda huérfano de padre,
naciendo ese año su hermano Giovanni, conocido como Scheggia, quien
protagonizará San Pedro sana con su sombra
en la capilla Brancacci. Caterina, la otra hermana, se casó con un
pintor llamado Mariotto di Cristofano. Sus primeros contactos artísticos
tendrían lugar en su ciudad natal, trasladándose Masaccio a Florencia
hacia 1417, acompañado de su madre, viuda de su segundo matrimonio. El 7
de enero de 1422 aparece inscrito en el gremio de médicos, boticarios y
pintores de la ciudad, empapándose del ambiente humanista que se
respiraba en la capital de la Toscana, relacionándose con Donatello y
Brunelleschi, como se observa en el Tríptico de San Giovenale, su
primera obra conocida. En esos momentos también trabaja en el fresco de
La Consagración
para la iglesia del Carmine. Se considera que al año siguiente realiza
un viaje a Roma, donde se interesa por el mundo antiguo. En 1424 se
inscribe en la "Compagnia di San Luca" e inicia sus relaciones con
Masolino, con quien trabaja en algunas obras como la Santa Ana, Virgen
con Niño y ángeles y en la decoración de la capilla Brancacci, su obra
maestra. La ejecución de los frescos se prolongará hasta 1428, trabajos
que compagina con otros encargos como el Políptico de Pisa o el fresco
de la Trinidad de la iglesia de Santa Maria Novella.
Gracias al catastro de 1427 sabemos que Masaccio vivía con su hermano
Giovanni y su madre en una casa alquilada de la Via dei Servi y que
ocupaba un taller en la actual Piazza di San Firenze. En 1428 se
traslada a Roma, interrumpiendo los trabajos en la capilla Brancacci -
que continuará 60 años después Filippino Lippi
- para colaborar nuevamente con Masolino en la ejecución de un tríptico
para la iglesia de Santa Maria Maggiore, que no llegó a finalizar ya
que falleció misteriosamente ese mismo año, sugiriéndose que fue
envenenado, aunque no existen datos fidedignos que avalen esta
hipótesis. Cuando recibió la noticia del fallecimiento de Masaccio, su
buen amigo Brunelleschi comentó: "Hemos sufrido una gran pérdida". El
estilo de Masaccio destacará por sus figuras monumentales, inspiradas en
la escultura de Donatello, actualizando las ideas de Giotto y
situándose frente a Gentile da Fabriano, quien triunfaba en Florencia
con sus elegantes escenas tardogóticas.
Masaccio aporta un elevado interés hacia la perspectiva científica al
dotar de un nuevo sentido del espacio a sus composiciones, la expresión
de sus personajes y el empleo de la iluminación, que transmiten a sus
obras un lenguaje crucial para la evolución de la pintura renacentista,
considerándose como el primer maestro del Quattrocento, que influiría en
artistas como Botticelli, Fra Filippo Lippi o Miguel Ángel.
Paolo Ucello siempre ha estado considerado como el maestro del Quattrocento
más preocupado por la perspectiva. Su verdadero nombre es Paolo di
Donno y nació en Florencia en 1397. Inició su formación artística cuando
tenía diez años, en el taller del escultor Ghiberti, en el momento en
el que se estaban realizando las segundas puertas del Baptisterio. En
1415 es admitido en el Gremio de Pintores, pero desconocemos sus obras
durante un periodo de 15 años; a lo largo de 1425 se traslada a Venecia
para trabajar en los mosaicos de San Marcos, regresando a Florencia seis
años después, tras haber realizado frescos en Prato y Bolonia. En 1436
se le encarga el fresco del "condotiero" John Hawkwood
a caballo, más conocido como Giovanni Acuto, en la catedral florentina,
como si se tratara de una estatua ecuestre, pudiendo poner de
manifiesto sus conocimientos de perspectiva, introduciendo en la obra la
técnica del escorzo. Una vez realizadas varias obras para el Duomo de
Florencia, se marcha a Padua en 1445, pintando a su regreso el Claustro
Verde en la iglesia florentina de Santa María Novella, exponiendo nuevos
sistemas de perspectiva, como ocurre en las Batallas de San Egidio y San Romano,
famosas por los escorzos tan marcados. En 1452 contrajo matrimonio con
Tommasa Malifici, teniendo dos hijos en el matrimonio. Tras una estancia
de cuatro años en Urbino, entre 1465 y 1469, fallece en Florencia en
1475, habiendo declarado años antes: "Me siento débil, viejo y sin
empleo, y mi esposa está enferma".
Sandro
Botticelli es el nombre por el que popularmente se conoce al pintor del
Quattrocento
italiano Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi. Botticelli era el
apodo de su hermano mayor, Giovanni, cuya obesidad provocó que el mote
de tonelete se extendiera a todos los miembros de la familia. Sandro
nació en Florencia hacia 1444-1445, en el seno de una familia humilde de
artesanos. Quizá por eso se inició en el arte de la orfebrería, oficio
de gran prestigio en el siglo XV. Pero el joven cambió de planes y con
17 años entró en el taller de Fra Filippo Lippi,
uno de los pintores florentinos más afamados del Quattrocento. Ese
aprendizaje tuvo lugar en Prato y duró unos cinco años. Hacia 1465
Sandro hace sus primeros trabajos bajo la atenta mirada de su maestro,
cuyo estilo apreciamos en las Madonnas con Niño realizadas durante estos
años. Desde 1470 Botticelli dirige un estudio en la actual Via della
Porcelana de Florencia, en una casa adquirida por su padre seis años
antes. Será ese año cuando reciba el primer encargo procedente de una
institución oficial, la Fortaleza para los "Sei della Mercanzia". La
fama del joven pintor venía avalada por obras anteriores como la
Epifanía. Su inclusión en la lista de la "Compagnia degli Artisti di San
Luca" data de 1472, encontrándose a Filippino Lippi
entre los ayudantes o discípulos de Sandro. No en balde, el estilo de
ambos maestros será muy similar en aquellas fechas, gustando de las
figuras lineales y el empleo de un colorido brillante. En estos primeros
años de la década de 1470 realizará escenas de gran belleza como el
Regreso de Judith a Betulia, una segunda Epifanía o la Virgen de la
Eucaristía.
En 1474 se traslada a Pisa para realizar una serie de frescos en el
cementerio de la localidad, ejecutando como prueba una escena de la
Virgen; por desgracia ni los frescos ni la tabla se conservan. Un año
más tarde se iniciará la estrecha relación entre la familia Médici y
Botticelli, colaboración que será larga y fructífera. Las obras
realizadas en estos últimos años de la década de 1470 - especialmente
retratos como el de Giuliano de Médici
- aumentarán su prestigio hasta ser llamado en julio de 1481 por el
papa Sixto IV para trabajar en la decoración de la Capilla Sixtina junto
a Ghirlandaio, Perugino, Pinturicchio o Cosimo Rosselli. La Rebelión
contra la Ley de Moisés
y la Escena judía y las tentaciones de Cristo son las dos obras
ejecutadas en Roma. Acabado el trabajo en la Ciudad Papal, Sandro
regresa a Florencia recibiendo la noticia del fallecimiento de su padre.
Andrea Mantegna
Andrea
Mantegna es uno de los grandes creadores del Quattrocento italiano.
Natural de Isola di Cartura, entre Padua y Vicenza, vio la luz hacia
1431, formándose en Padua con el pintor Squarcione - apasionado
estudioso de la época romana y coleccionista de objetos arqueológicos,
afición que heredó el propio Andrea - quien le consideró su hijo
adoptivo. Ya en sus años jóvenes se interesó por la perspectiva tomando
como referencia las obras de Paolo Ucello, Andrea del Castagno o Fra
Filippo Lippi,
maestros que habían trabajado en Padua. En 1448 Mantegna tiene taller
propio y realiza su primera obra, desgraciadamente perdida. Se inició
como fresquista al año siguiente, en la decoración de la capilla Ovetari
junto a Nicolò Pizollo, destruida por los efectos de una bomba en 1944.
Ya en estos primeros momentos se aprecia la influencia en sus figuras
del escultor Donatello, dando la impresión de ser estatuas de bronce o
piedra por lo que a esta primera época se la conoce como el "estilo
pétreo". También se interesa por la perspectiva, como se aprecia en la
Asunción de la Virgen, siguiendo la Trinidad de Masaccio.
Durante la ejecución de este encargo en la iglesia de los Ermitaños, se
trasladó a Venecia, donde se relaciona con la familia Bellini, contrae
matrimonio en 1452 con Nicolasia, hija de Jacopo y hermana de Giovanni, y
establece una estrecha relación con sus cuñados, como se observa en la
Oración en el huerto o la Presentación en el templo. A su regreso a
Padua realiza una de sus obras más importantes: la Pala de San Zenón,
donde introduce el lenguaje de la "Sacra Conversazione", continuando
con su estilo monumental y pleno de fuerza. El afán por lo escultórico
se pone de manifiesto en el San Sebastián
de Viena, pintado en estos años, donde se interesa por los fondos
arquitectónicos inspirados en el mundo clásico. Con 29 años Andrea se
instala en Mantua y permanece como pintor de corte de la familia Gonzaga
hasta su muerte, realizando allí sus obras más importantes: la
decoración de la Cámara de los Esposos,
donde los Gonzaga son retratados en diversas actitudes; el interés por
la perspectiva y las referencias antiguas le llevan a abrir la sala
gracias a las referencias a la campiña plagada de castillos y ciudades,
destacando el Óculo fingido que sirve de coronamiento a la estancia.
También de la estancia en Urbino sería la Muerte de la Virgen,
donde la perspectiva y las figuras dotan al conjunto de un sereno
equilibrio. Su fama le hizo ser llamado a Roma por el papa Inocencio
VIII para decorar una de las capillas del palacio del Belvedere,
destruida en 1780, regresando de nuevo a Mantua en 1490, cuando inicia
los lienzos del Triunfo del César,
evocación majestuosa del mundo romano que recuerda los frisos y
relieves históricos de la Antigüedad. Isabella d´Este le encargó la
decoración de su "Studiolo", donde pintó el Parnaso y el Triunfo de la
Virtud.
Durante estos últimos años sus imágenes religiosas se hacen más
intimistas y desaparecen las referencias arquitectónicas para
representar un fondo neutro aunque en algunas, como la Madonna de los
Caballeros o la Virgen Trivulzio,
continúa con dichas referencias. Las figuras siguen siendo
escultóricas, interesándose por los escorzos y la perspectiva, como se
muestra en el Cristo muerto,
una de las más bellas obras de la pintura universal. Su afición por el
mundo clásico le llevó a realizar escenas que simulan relieves como la
Introducción del culto de Cibeles en Roma o Sansón y Dalila.
La gran aportación de Mantegna a la pintura del Quattrocento será dotar
de una monumentalidad escultórica suprema a las figuras, tomando las
ideas de Masaccio y llevándolas a su máxima expresión. No debemos
olvidar su producción retratística y sus dibujos y grabados, que
sirvieron de inspiración a los maestros del Cinquecento.
Leonardo da Vinci es uno de los grandes genios del Renacimiento,
destacando como artista, inventor y descubridor. Nació en 1452 en
Vinci, siendo hijo ilegítimo de un notario florentino. Se crió en
Florencia y aprendió en el taller de Verrocchio; con seguridad, Leonardo
está en el taller de Verrocchio en 1476, como confirma una denuncia en
la que se le acusaba de homosexualidad. Con 20 años ya es maestro
independiente, interesándose mucho por descubrir nuevas técnicas para
trabajar al óleo. Sin embargo, continuó ligado al taller de Verrocchio
hasta prácticamente su marcha de Florencia. Su reputación crecía y los
encargos aumentaban. En 1482 se traslada a Milán, ofreciendo sus
servicios a Ludovico Sforza, Duque de Milán; había marchado a Milán como
embajador de Florencia, dentro del plan de los Medici de difusión del
arte florentino como motivo de prestigio e instrumento de propaganda
cultural. En Milán estuvo durante 17 años, trabajando en variados
proyectos de todo tipo, tanto artísticos como científicos, en los que el
deseo de experimentar era su principal objetivo. Esto no le impedía
realizar encargos ocasionales para Florencia, que frecuentemente dejaba
inacabados. Tras la invasión de Milán por las tropas francesas, regresa a
Florencia para trabajar como ingeniero militar. Por estos años realizó
múltiples disecciones, mejorando y perfeccionando su conocimiento de la
anatomía. En Florencia recibió el encargo de decorar una sala de la
Cámara del Consejo, que nunca acabó. En 1506 regresó a Milán y al año
siguiente entró al servicio de Luis XIII de Francia, para quien trabajó
como pintor e ingeniero. Entre 1513 y 1516 está en Roma, pero consciente
de que no puede competir con Miguel Ángel
acepta la invitación de Francisco I de Francia y se traslada allí,
falleciendo en el castillo de Cloux, cerca de Amboise, en 1519. Su
producción estuvo marcada por el interés hacia el claroscuro y el
sfumato, la técnica con la que difumina los contornos, consiguiendo una
excelente sensación atmosférica como se aprecia en su obra más famosa,
la Gioconda.
Su faceta como dibujante también es destacable, conservándose una gran
cantidad de apuntes. Al final de su vida sufrió una parálisis en el
brazo derecho que le impedía pintar, pero no continuar dibujando y
enseñando. Poco se recuerda de los alumnos de Leonardo, cuya maestría se
impuso con diferencia a la de aquéllos que trabajaron con él. Entre sus
colaboradores destacan los nombres de Francesco Melzi, Boltraffio, Lorenzo de Credi, Ambrogio
y Evangelista de Predis, etc. Leonardo representó una ruptura con los
modelos universales establecidos durante el Quattrocento. Se opuso al
concepto de "belleza" ideal, defendiendo la imitación de la naturaleza
con fidelidad, sin tratar de mejorarla. Y así contempla la fealdad y lo
grotesco, como en sus dibujos de personajes deformes y cómicos,
considerados las primeras caricaturas de la historia del arte. Su
dominio del color y la atmósfera le hace también el primero en ser capaz
de pintar el aire. La perspectiva aérea o atmosférica, como hoy se
conoce, es una característica inconfundible de su obra, en especial de
los paisajes. Leonardo fue el primero en considerar que la distancia se
llenaba con aire y que éste hacía que los objetos lejanos perdiesen
nitidez y se viesen azulados. Vivió en una época en la que el humanismo y
el estudio de los clásicos estaban de plena vigencia; sin embargo,
parece que tuvo dificultades intentando aprender latín y griego, los
idiomas cultos y la llave de acceso a la cultura filosófica neoplatónica
que dominaba Italia y parte de Europa.
Pocos
pintores del Renacimiento italiano
han sabido interpretar el ideal de belleza y el amor hacia el
clasicismo que supone el Humanismo como lo hace Rafael Sanzio, el más
joven de los tres grandes creadores del Cinquecento y también el más
ecléctico. Nació el 6 de abril de 1483 en Urbino - a las tres de la
mañana nos dice Vasari
- hijo del pintor Giovanni di Sante di Pietro y de Magia di Battista di
Nicola Ciarla. El apellido del padre será latinizado por el artista,
convirtiéndose en Santius y más tarde en Sanzio. El 7 de octubre de 1491
fallece la madre del pintor, contrayendo matrimonio de nuevo su padre
con una mujer llamada Bernardina, naciendo de ese enlace una hija,
Elisabetha, con la que Rafael disputará más adelante por asuntos
financieros. Tres años después de la boda muere Giovanni Santi, hombre
de cierta cultura y autor de una "Crónica" en verso donde se exalta al
duque Federico de Montefeltro. En la Corte de Urbino sería un artista
apreciado, a pesar de sus limitaciones. Lógico es pensar que Giovanni
inició a su hijo Rafael en el arte de la pintura, interesándole por el
dibujo y el empleo de los pinceles. Tras el fallecimiento del padre en
1494, queda bajo la tutela de un tío paterno y acude al taller de
Timoteo Vitti, pintor formado en el estilo de Francia y de Costa,
resultando una de las primeras influencias para el joven artista. Años
más tarde acudirá al taller de Pietro Vannucci, el Perugino,
para completar su formación. La estancia en Perugia servirá para que
Rafael asimile las tonalidades claras, las elegantes composiciones y el
paisaje espacioso de su maestro, contactando en estos años con
Pinturicchio.
El primer encargo conocido de Rafael está fechado el 13 de mayo de
1500, colaborando con Evangelista da Pian di Metelo - un ayudante de su
padre mayor que él - apareciendo en los documentos como "magister" a
pesar de sus 17 años. Se trata del retablo del beato Nicolás Tolentino
en Città di Castello, donde puede admirar las obras de Luca Signorelli
por las que sentirá especial admiración en esos años. Entre 1500 y 1504
realizará varios viajes, apareciendo documentado en Urbino, Perugia y
Venecia, especulándose que pudo llegar a Florencia e incluso a Roma. La
obra maestra de este periodo inicial son Los desposorios de la Virgen,
donde supera claramente a su maestro. Algunas Madonnas y Las Tres
Gracias
también resultan trabajos admirables, siempre bajo la influencia de
Perugino, realizando composiciones simétricas, estáticas y dotadas aún
de cierto quattrocentismo.
En 1504 se traslada a Florencia, recomendado por Giovanna Feltria della
Rovere, quien escribe una carta al "gonfaloniero" Soderini. Rafael
llega a la cuna del Renacimiento con el deseo de obtener importantes
encargos que no se culminarán, pero los cuatro años que pasó el joven
pintor en la capital de Toscana serán fundamentales para su formación.
Es el momento en el que Miguel Ángel está trabajando en el David, y
junto a Leonardo se está decorando la Sala del Consejo del Palazzo della
Signoria, cuyos frescos se han perdido por desgracia.
OBRA:
Tiziano Vecellio
Existen diversas dudas alrededor de la fecha de nacimiento del maestro más importante de la escuela veneciana.
Tiziano Vecellio nació en la localidad de Piove di Cadore, en los Alpes
Vénetos, en el seno de una familia que gozaba de una importante
posición, habiendo desarrollado sus miembros respetables profesiones
desde el siglo XIII. Entre sus antepasados no encontramos ni artesanos
ni artistas y su padre había ostentado los cargos de intendente en los
almacenes de grano, inspector de minas y oficial de la milicia local.
Sin embargo, a pesar de su honorabilidad, no puso ningún reparo en que
sus hijos Francesco y Tiziano desarrollaran la actividad pictórica.Si
sobre la localidad de nacimiento y la familia no tenemos ninguna duda,
si aparecen incógnitas respecto a la fecha de nacimiento, planteándose
tres hipótesis.Según la partida de defunción del maestro que se conserva
en la parroquia veneciana de San Canciano -donde falleció el 27 de
agosto de 1576- Tiziano murió a la "edad de ciento tres años" por lo que
su nacimiento se fecharía en 1473.En la carta que Tiziano envía a
Felipe II el 1 de agosto de 1571 reclamando el pago de diversas deudas
hace alusión a sus dificultades económicas y se presenta como "este
servidor suyo de 95 años de edad" por lo que el nacimiento se habría
producido en 1477.En 1557 Ludovico Dolce afirma que Tiziano "no tenía
todavía 20 años" cuando pintó los frescos del Fondaco dei Tedeschi entre
los años 1508 y 1509. Vasari considera que el maestro veneciano tendría
en 1566 -momento en el que se encontraron en la ciudad de los canales-
unos 76 años. Según los testimonios de estos dos contemporáneos del
artista la fecha de nacimiento estaría entre 1488 y 1490.Es evidente que
con tantas opiniones la polémica entre los especialistas está servida.
Wethey y Freedberg se inclinan por que la fecha de nacimiento estaría
entre 1488 y 1490. Panofsky y Wilde optan por considerar que el
nacimiento se habría producido a mediados de la décadas de 1480, sobre
todo para fechar el retablo de Jacopo Pesaro presentado por el papa
Alejandro VI a San Pedro, realizado entre 1503 y 1506.Lo más lógico
sería inclinarse por esta última opinión ya que sería bastante factible
que Tiziano ya era un artista plenamente formado cuando recibió este
importante encargo y que no se trataba de un muchacho de 13 años, si nos
atenemos a la consideración de los dos primeros críticos. Sería pues
1485 la fecha más aceptada por los especialistas en los últimos tiempos.
Y si es así ¿cuál es la razón por la que "miente" en la carta enviada
al rey de España? La razón es sencilla: de esa manera se presenta como
un anciano desvalido y aumenta la compasión del piadoso Felipe.
OBRA:
Tintoretto
es el apodo que ha hecho famoso a Jacopo Robusti, el otro gran maestro,
junto a Tiziano, de la Escuela veneciana del Renacimiento italiano.
Nacido en Venecia en el año 1518, era hijo de un tintorero de sedas, de
donde le viene el sobrenombre. Sobre el principio de la vida artística
de Tintoretto hay mucha leyenda; se dice que entró en el taller de
Tiziano pero fue expulsado por el maestro a los diez días porque
envidiaba sus dibujos, así que abrió un taller en el que se ofrecía con
el eslogan: "El dibujo de Miguel Ángel y el color de Tiziano". Lo más
probable, abandonando aspectos legendarios, es que iniciara su
aprendizaje con algún pintor manierista
que le puso en la pauta del nuevo estilo. En 1539 ya se establece como
maestro y su pasión por pintar es tal que pinta casi gratuitamente,
cobrando sólo el material y algo para mantenerse; esta actitud atrae a
una importante clientela que levanta los recelos del gran Tiziano.
Tintoretto se convierte en el pintor de los escorzos y de las
diagonales: la violencia de sus obras es tan personal que hace que sean
identificadas de manera fácil. Se puede decir que es el Rubens
veneciano. Su fama aumentó en proporción a los encargos, lo que le
obligó a abrir un importante taller en el que trabajaban sus hijos
Domenico y Marco, y su hija Marietta, más conocida como la Tintoretta.
El Palacio Ducal y las grandes Scuolas son sus principales clientes,
destacando la decoración realizada para la Scuola Grande di San Rocco,
en la que se puede apreciar al mejor Tintoretto. Casado con Faustina
Episcopi desde 1550, su vida se desarrolla entre su casa y su estudio,
ambos en el mismo edificio, la Fondamenta dei Mori. El 31 de mayo de
1594 fallecía Jacopo Robusti, el Tintoretto, en la Venecia que le vio
nacer y triunfar.
OBRA:
OBRA:
El David de bronce posee un modelado y proporciones clásicas si bien la actitud de la figura muestra relación con la grazia de algunos modelos de Ghiberti. La figura muestra a un joven pensativo, no exento de cierta melancolía, que ofrece, por encima de la normatividad del clasicismo, una nostálgica poética del sentimiento identificativa de las obras de Donatello.

OBRA:
Giovanni Bellini
Discípulo
de su propio padre, según la usanza del arte de la época, fue a su vez
el maestro de dos grandes genios: Giorgione y Tiziano.
Giovanni fue apodado el Giambellino, en referencia a la belleza y
sensibilidad con la que trabajaba sus pinturas. Actuó frecuentemente con
su hermano Gentile, también magnífico pintor; ambos forman parte de la
Escuela renacentista veneciana, en la cual tomó una importante parte la
ola de renovación espiritual que trataba de contrarrestar el supuesto
paganismo del Renacimiento.
Es por esta razón que Giovanni se decantó con frecuencia por la
temática religiosa en vez de la mitología clásica. Junto a Gentile,
trabajó en la decoración al fresco
de las Scuolas venecianas. Pero además de su hermano y de su padre,
Jacopo, recibió otras influencias. La más crucial vino por parte de su
cuñado, que era nada menos que Mantegna.
De él aprendió el dominio del dibujo y la rotundidad del volumen,
aunque en cualquier caso el Giambellino hacía honor a su apodo,
realizando pinturas de mayor lirismo que las de su cuñado. También
Antonello da Messina, que estuvo en Venecia, le proporcionó modelos de
referencia que él aprovechó con grandes resultados: la técnica del óleo,
la linealidad de raíz flamenca
frente al colorismo veneciano, nuevas iconografías que renovaron su
repertorio... Su influencia fue trascendental no sólo sobre sus
discípulos directos, sino sobre toda una generación de pintores nacidos o
afincados en Venecia, influencia que se rastrea en el propio Durero,
que le conoció cuando Bellini era ya muy viejo, pero "aún el mejor
pintor", en palabras del alemán.
Giorgone
OBRA:
Su
verdadero nombre es Antonio Allegri, debiendo su apodo a la localidad
donde nació en 1494, Correggio, cerca de Parma. En Mantua conoció las
obras de Mantegna,
cuyos escorzos le fascinaron, pero fue en Parma donde cosechó su primer
éxito, con la decoración al fresco de una de las bóvedas del convento
de San Pablo. En esta ciudad estuvo muy al tanto de las novedades que se
realizaban en Roma, Venecia y Nápoles, influyéndole sobre todo el
estilo de Leonardo.
Los encargos se sucedieron entre las numerosas iglesias parmesanas,
incluida la catedral; posteriormente, realizará cuadros para la
decoración del castillo de Parma y numerosas obras de altar. En sus
escenas, las formas se envuelven en un claroscuro que intensifica las
tonalidades y crea sólidas composiciones. Sus figuras son bellas y están
llenas de encanto, como podemos apreciar en el Noli me tangere del
Museo del Prado, convirtiéndose en uno de los creadores del Cinquecento
que más influirá en el Barroco italiano. Correggio falleció en su
localidad natal en 1534.
Sus inicios artísticos empiezan en el dibujo y los trabajos de orfebrería. Junto a Donatello, se dirige a Roma para estudiar los monumentos clásicos, de los que extraerá su estilo. Participa con su obra El sacrificio de Isaac en el concurso para la construcción de la puerta norte del baptisterio de Florencia, en 1401, concurso que ganará Ghiberti también con una espléndida realización.
Construye la cúpula de Santa María del Fiore, de 42 metros de diámetro. Sus iglesias toman como ejemplo las basílicas cristianas, siempre a la búsqueda de la creación de obras en estilo clásico. Nuevamente la cúpula, con seguridad la pieza de solución más compleja, le aparece como reto en la capilla Pazzi (1424), que Brunelleschi con una planta en cruz latina que aúna a las ventajas de ésta las de la planta en cruz griega. La solución servirá de precedente para la basílica de San Pedro en Roma. En el palacio Pitti crea el modelo del palacio renacentista italiano, haciendo desaparecer de la construcción la característica torre defensiva medieval y ocupando la fachada con un ornamento almohadillado. Fallece en Florencia en 1446.
OBRA:
Brunelleschi se enfrentó en esa obra al reto que supone trabajar sobre algo ya hecho. No sólo existía ya el campanile de Giotto, verdadero emblema del orgullo ciudadano, sino que de la catedral, en la que había trabajado Arnolfo di Cambio, tan sólo quedaba por hacer la cúpula, de la que incluso las medidas estaban ya dadas. Después del concurso celebrado en 1418 para adjudicar el proyecto de la nueva cúpula, ésta fue encargada a Ghiberti y a Brunelleschi. Los mismos artífices volvieron a concursar en 1436 para la realización de la linterna, pero en ambos casos el triunfador fue Brunelleschi pues, incluso en la obra de la cúpula, en la que no le quedó más remedio que compartir funciones con Ghiberti, logró con sus ausencias dejar clara la falta de preparación técnica de éste para ocuparse en solitario de las obras y, de hecho, se sabe que en 1423 Brunelleschi era llamado "inventor y gobernador de la cúpula mayor". La consideración y el nuevo el papel del arquitecto en una obra fue también consolidado por Brunelleschi, pues todo estuvo bajo su dirección -se enfrentó incluso a una huelga- abriendo el camino del arquitecto-tracista, cuya consideración intelectual le aleja del artesano que trabaja con las manos.
Donato Bramante
Bramante
es considerado el mejor representante del estilo del Alto Renacimiento
en arquitectura, realizando el diseño de la basílica de San Pedro en el
Vaticano por encargo de Julio II. La mayor parte de su carrera inicial
está mal documentada; se formó probablemente en Urbino, quizás en el
círculo de Piero della Francesca,
pero aparece documentado por primera vez en 1477, trabajando en
decoraciones al fresco en el Palacio del Podestá en Bérgamo. La
influencia de Leon Battista Alberti sugiere una indocumentada estancia
en Mantua, interesándose también por las obras de Mantegna.
Hacia 1490 se estableció en Milán donde realizó sus únicas pinturas de
atribución segura: unos deteriorados frescos que representan hombres
armados para la casa Panigarola y que se conservan actualmente en la
Galería Brera de Milán. La ejecución del complejo monumental de Santa
Maria presso San Satiro y la iglesia de Santa Maria delle Grazie serán
sus obras maestras de la estancia milanesa, teniendo un intenso contacto
con Leonardo. De estos momentos se considera un Cristo en la Columna
en el que muestra una cierta influencia de Leonardo,
siendo la única obra en tabla atribuida a Bramante. En 1499 el maestro
abandona Milán y se establece en Roma, profundizando en el conocimiento
de la arquitectura clásica, como se observa en el templete de San Pietro
in Montorio,
financiado por los Reyes Católicos de España. Julio II le nombró
superintendente general de las construcciones papales, proyectando el
patio del Belvedere y la basílica de San Pedro, obras que no llegó a
terminar y que fueron posteriormente transformadas por diversos
arquitectos, entre ellos Miguel Ángel. No hay prueba de su actividad
pictórica en Roma pero Vasari afirma que diseñó la arquitectura que se
encuentra en el cuadro La Escuela de Atenas de Rafael.
Precisamente Rafael será uno de sus más afamados discípulos, ejerciendo
Bramante una extraordinaria influencia tanto en Milán y como en los
arquitectos de la generación futura, entre los que destacan Bramantino,
Antonio da Sangallo el Joven o Jacopo Sansovino.
OBRA:
Aqui es donde Bramante siendo conocido más como aruitecto, tiene oportunidad de desarrollar un amplísimo interior
abovedado fue en el presbiterio y cabecera de Santa María de las Gracias
de Milán, la más destacada arquitectura de Bramante en Lombardía, una
experiencia previa al desarrollo del clasicismo riguroso de su etapa
romana. Al final de las naves góticas con crucerías que había levantado
anteriormente Guiniforte Solara, Bramante aplicó un amplio crucero de
planta cuadrada, con ábsides semicirculares en los extremos, y,
siguiendo a Brunelleschi
en el plano de la Sacristía Vieja florentina, lo prolonga en otro
cuadrado menor destinado al coro de la comunidad dominicana. Cubre el
mayor con pechinas sobre cuatro coronas circulares, decoradas con
apliques de barro cocido y pintado al gusto lombardo, que levantan a
considerable altura un tambor y cúpula con linterna. Exteriormente el
tambor lleva una galería de columnas, que en parte enmascaran la cúpula,
solución que, perfeccionada, aplicará a su proyecto vaticano.
El claustro inmediato a la cabecera de la misma iglesia y al refectorio
archifamoso donde Leonardo pintó La Cena, lo concibe de un solo piso,
con columnas toscanas y enjutas con espejos lisos que recuerdan a
Laurana.
Andrea Palladio
Nacido en Padua en 1508, su auténtico nombre era Andrea Pietro della Góndola. Es, junto a Brunelleschi
y Bramante, representante del último clasicismo renacentista.
Trabajó en las canteras de Padua, trasladándose a los 16 años a
Vicenza, donde el humanista Trissino le introdujo en los círculos
artísticos y le aconsejó el estudio de los monumentos antiguos. Su
conocimiento le permitió más adelante escribir sus "Cuatro libros de
arquitectura", un tratado sobre el arte edificatorio que bebe
directamente de las fuentes de la antigüedad greco-romana. Un viaje a
Roma, donde contactó con Giulio Romano y Serlio,
le permitió completar su formación. En 1545 desarrolló el proyecto del
Palazzo della Ragione de Vicenza, en cuya fachada introdujo el orden
gigantesco, efecto de claroscuro creado mediante la combinación de dos
tipos de columnas en un mismo estilo. En esta misma ciudad proyectó los
palacios de Chiericati y Valmarana, construyendo lujosas villas en las
afueras, como las de Barbaro, Godi o Capra. En Venecia proyectó el
convento de la Caridad y las iglesias de San Francesco della Vigna
(1562), San Giorgio Maggiore (1565) y del Redentor (1577). Su última
obra fue el teatro Olímpico de Vicenza, inspirada en gustos clásicos
pero con tendencia al manierismo. Falleció en 1580.
OBRA:
Lo que Palladio diseñara realmente de este edificio es objeto aún de
debate. Algunas de las proporciones usadas son típicas de Palladio; en
efecto, en la reorganización de los espacios internos la secuencia de
las estancias laterales, de dimensiones variadas pero ligadas a un
sistema de proporciones interrelacionadas (1:1; 2:3; 1:2), individualiza
un esquema que se convertirá en un tema clave en el sistema proyectivo
palladiano.
No obstante, no puede olvidarse que Trissino era un arquitecto
aficionado, de quien se conservan diseños para el palacio que tenía en
la ciudad y un esbozo de un tratado de arquitectura. Giangiorgio
Trissino era un literato, autor de obras teatrales y de gramática, y en
Roma había sido acogido en el restringido círculo cultural del papa León
X de Médicis, donde había conocido a Rafael. Puede que fuera el propio
Trissino el responsable de las reformas operadas en esta villa familiar
de Cricoli.
PINTURA:
Masaccio
El
21 de diciembre de 1401 nace en Castel San Giovanni - actualmente San
Giovanni Valdarno - Tomasso di Ser Giovanni di Mone Cassai, más
conocido como Masaccio ("tosco", "pesado") uno de los pintores más
importantes del Quattrocento.
Su padre, notario de profesión, se llamaba Ser Giovanni Cassai -
apellido derivado de la profesión de su abuelo, artesano que hacía
muebles y cajas - y su madre Iacoba. En 1406 queda huérfano de padre,
naciendo ese año su hermano Giovanni, conocido como Scheggia, quien
protagonizará San Pedro sana con su sombra
en la capilla Brancacci. Caterina, la otra hermana, se casó con un
pintor llamado Mariotto di Cristofano. Sus primeros contactos artísticos
tendrían lugar en su ciudad natal, trasladándose Masaccio a Florencia
hacia 1417, acompañado de su madre, viuda de su segundo matrimonio. El 7
de enero de 1422 aparece inscrito en el gremio de médicos, boticarios y
pintores de la ciudad, empapándose del ambiente humanista que se
respiraba en la capital de la Toscana, relacionándose con Donatello y
Brunelleschi, como se observa en el Tríptico de San Giovenale, su
primera obra conocida. En esos momentos también trabaja en el fresco de
La Consagración
para la iglesia del Carmine. Se considera que al año siguiente realiza
un viaje a Roma, donde se interesa por el mundo antiguo. En 1424 se
inscribe en la "Compagnia di San Luca" e inicia sus relaciones con
Masolino, con quien trabaja en algunas obras como la Santa Ana, Virgen
con Niño y ángeles y en la decoración de la capilla Brancacci, su obra
maestra. La ejecución de los frescos se prolongará hasta 1428, trabajos
que compagina con otros encargos como el Políptico de Pisa o el fresco
de la Trinidad de la iglesia de Santa Maria Novella.
Gracias al catastro de 1427 sabemos que Masaccio vivía con su hermano
Giovanni y su madre en una casa alquilada de la Via dei Servi y que
ocupaba un taller en la actual Piazza di San Firenze. En 1428 se
traslada a Roma, interrumpiendo los trabajos en la capilla Brancacci -
que continuará 60 años después Filippino Lippi
- para colaborar nuevamente con Masolino en la ejecución de un tríptico
para la iglesia de Santa Maria Maggiore, que no llegó a finalizar ya
que falleció misteriosamente ese mismo año, sugiriéndose que fue
envenenado, aunque no existen datos fidedignos que avalen esta
hipótesis. Cuando recibió la noticia del fallecimiento de Masaccio, su
buen amigo Brunelleschi comentó: "Hemos sufrido una gran pérdida". El
estilo de Masaccio destacará por sus figuras monumentales, inspiradas en
la escultura de Donatello, actualizando las ideas de Giotto y
situándose frente a Gentile da Fabriano, quien triunfaba en Florencia
con sus elegantes escenas tardogóticas.
Masaccio aporta un elevado interés hacia la perspectiva científica al
dotar de un nuevo sentido del espacio a sus composiciones, la expresión
de sus personajes y el empleo de la iluminación, que transmiten a sus
obras un lenguaje crucial para la evolución de la pintura renacentista,
considerándose como el primer maestro del Quattrocento, que influiría en
artistas como Botticelli, Fra Filippo Lippi o Miguel Ángel.
OBRA:
La
escena se halla en el compartimento inferior del lateral izquierdo de la
capilla Brancacci,
en la pared frontal. Presenta el momento -recogido en los Hechos de los
Apóstoles- en el que san Pedro sana a los tullidos con su sombra. La
escena se desarrolla en una calle florentina, ubicada según los
especialistas en la zona de San Felice in Piazza debido a las balconadas
típicas de los edificios medievales y la iglesia y el campanile que
encontramos al fondo. Sin embargo, el paramento almohadillado del
palacio del primer plano recuerda al Palazzo Pitti realizado por
Brunelleschi. La perspectiva resulta la gran protagonista de la
composición, interesado Masaccio en trasmitir la sensación de
profundidad. Las figuras gozan de una monumentalidad escultórica y de
una expresividad que serán admiradas por artistas futuros como Piero
della Francesca. Se han identificado algunos personajes como el hombre
del turbante rojo -Masolino-, el anciano de barba blanca -Donatello- o
el san Juan, Giovanni, el hermano del pintor, apodado "Scheggia".
Paolo Ucello
Paolo Ucello siempre ha estado considerado como el maestro del Quattrocento
más preocupado por la perspectiva. Su verdadero nombre es Paolo di
Donno y nació en Florencia en 1397. Inició su formación artística cuando
tenía diez años, en el taller del escultor Ghiberti, en el momento en
el que se estaban realizando las segundas puertas del Baptisterio. En
1415 es admitido en el Gremio de Pintores, pero desconocemos sus obras
durante un periodo de 15 años; a lo largo de 1425 se traslada a Venecia
para trabajar en los mosaicos de San Marcos, regresando a Florencia seis
años después, tras haber realizado frescos en Prato y Bolonia. En 1436
se le encarga el fresco del "condotiero" John Hawkwood
a caballo, más conocido como Giovanni Acuto, en la catedral florentina,
como si se tratara de una estatua ecuestre, pudiendo poner de
manifiesto sus conocimientos de perspectiva, introduciendo en la obra la
técnica del escorzo. Una vez realizadas varias obras para el Duomo de
Florencia, se marcha a Padua en 1445, pintando a su regreso el Claustro
Verde en la iglesia florentina de Santa María Novella, exponiendo nuevos
sistemas de perspectiva, como ocurre en las Batallas de San Egidio y San Romano,
famosas por los escorzos tan marcados. En 1452 contrajo matrimonio con
Tommasa Malifici, teniendo dos hijos en el matrimonio. Tras una estancia
de cuatro años en Urbino, entre 1465 y 1469, fallece en Florencia en
1475, habiendo declarado años antes: "Me siento débil, viejo y sin
empleo, y mi esposa está enferma".
OBRA:
Giovanni Acutto
Autor:Paolo Ucello
Fecha:1436
Museo:Catedral de Florencia
Características:732 x 404 cm.
Material:Fresco
Estilo:Renacimiento Italiano
Autor:Paolo Ucello
Fecha:1436
Museo:Catedral de Florencia
Características:732 x 404 cm.
Material:Fresco
Estilo:Renacimiento Italiano
El objeto en la pintura de Paolo Uccello
se ofrece reducido a los valores geométricos del volumen y con una
iluminación propia que le proporciona la definición de su corporeidad.
Pero, además, los objetos se encuentran en el escenario pictórico como
referencias descriptivas de la organización perspectiva del espacio. A
través de ello, el espacio en las composiciones de Paolo Uccello aparece
como representaciones de escenarios de ficción. Por razones obvias, los
retratos ecuestres realizados en pintura todavía aparecen todavía en un
contexto religioso.
Fra Angelico
Guido di Pietro, que tras entrar en la orden de los dominicos recibió el
apelativo de Fra Giovanni da Fiesole, artísticamente conocido como Fra
Angelico, ha sido considerado por la crítica especializada, un artista
indudablemente religioso, capaz de pintar visiones celestiales de gran
espíritu místico. Esta traducción del imaginario divino hábilmente
combinada con su maestría técnica, ha contribuido a que sea reconocido
hoy en día, como uno de los más relevantes pintores florentinos del
segundo cuarto del siglo XV. Aunque se conoce su ciudad natal, Vicchio
di Mugello, resultan inciertos los inicios y la formación artística de
Fra Angelico debido a la escasa documentación existente. En 1417, cuando
todavía era laico, fue recomendado por el ilustrador Battista di Bragio
Sanguini para ingresar en la hermandad de San Nicolás, pero esta
relación no es suficiente para garantizar una vocación de ilustrador.
Quizás sea factible que, posteriormente, habiendo entrado joven en la
orden, se iniciase en el campo de la miniatura ya que era muy practicada
por los monjes doctos. Menos aún se puede asegurar su vínculo formativo
con los posibles maestros Ambrosio di Badese y Lorenzo Monaco a los que
se les relaciona por afinidades estilísticas. En este sentido, si
atendemos a las "Vidas de los ilustres pintores, escultores y
arquitectos" publicadas en 1550 por Vasari, donde se menciona su estudio y admiración por Masaccio,
podremos confirmar una clara influencia de la vía del arte-conocimiento
en sus primeras obras. A esta fuente de inspiración se suman los ecos
recibidos de Gentile da Fabriano, durante su estancia en Arno, y de Sasseta.
Entre 1420 y 1423 se fecha su ingreso en el convento de Santo Domingo de Fiesole. Decisión tomada junto con su hermano Benedetto, dedicado por entonces a la escribanía, que le serviría para desarrollar su inclinación artística, puesto que allí se ocuparía de la decoración pictórica del claustro y realizaría el retablo del altar mayor. La rama principal de la orden de los Predicadores ponía mucho énfasis en los estudios, en cambio, a los Observantes, aunque se dedicaban a la predicación y salvación de las almas, les estaba permitido dedicarse a otras actividades. Así, Fra Angelico como fraile mendicante, no estaba sujeto a la clausura estricta, codición que le permitió participar activamente en la transformaciones de su tiempo.
Los novicios no tenían el consentimiento de trabajar salvo en su preparación espiritual, por ello suponemos que en 1423, el artísta ya había superado este inicio, ya que en una nota fechada en aquel año haciendo referencia a una obra actualmente desaparecida, se corrobora su autoría. Diez años más tarde, simultáneamente al reconocimiento como gran pintor de su época, tenía cargos de gran responsabilidad dentro de la orden y contaba con la amistad de San Antonino, arzobispo de Florencia (también dominico), y de los papas Eugenio IV y Nicolás V. A partir de esa momento, comenzó a desarrollar su estilo naturalista, a la vez que idealizado, en colaboración con el miniaturista Zanobi Strozzi, reflejándolo tanto en la famosa Anunciación del Museo del Prado como en los numerosos encargos recibidos del círculo social que rodeaba a los dominicos Observantes.
Entre 1420 y 1423 se fecha su ingreso en el convento de Santo Domingo de Fiesole. Decisión tomada junto con su hermano Benedetto, dedicado por entonces a la escribanía, que le serviría para desarrollar su inclinación artística, puesto que allí se ocuparía de la decoración pictórica del claustro y realizaría el retablo del altar mayor. La rama principal de la orden de los Predicadores ponía mucho énfasis en los estudios, en cambio, a los Observantes, aunque se dedicaban a la predicación y salvación de las almas, les estaba permitido dedicarse a otras actividades. Así, Fra Angelico como fraile mendicante, no estaba sujeto a la clausura estricta, codición que le permitió participar activamente en la transformaciones de su tiempo.
Los novicios no tenían el consentimiento de trabajar salvo en su preparación espiritual, por ello suponemos que en 1423, el artísta ya había superado este inicio, ya que en una nota fechada en aquel año haciendo referencia a una obra actualmente desaparecida, se corrobora su autoría. Diez años más tarde, simultáneamente al reconocimiento como gran pintor de su época, tenía cargos de gran responsabilidad dentro de la orden y contaba con la amistad de San Antonino, arzobispo de Florencia (también dominico), y de los papas Eugenio IV y Nicolás V. A partir de esa momento, comenzó a desarrollar su estilo naturalista, a la vez que idealizado, en colaboración con el miniaturista Zanobi Strozzi, reflejándolo tanto en la famosa Anunciación del Museo del Prado como en los numerosos encargos recibidos del círculo social que rodeaba a los dominicos Observantes.
OBRA:
El marco arquitectónico en el que se desarrolla no es más que una mera
referencia espacial, que se ve desbordada por las propias figuras: si la
Virgen se pusiera en pie no cabría en la estancia. Las columnas son
funcionalmente imposibles, porque sus fustes son demasiado delgados para
sostener el techo. Los colores, la elegancia de la habitación es una
alusión a un marco refinado, principesco y tocado por la divinidad, el
único posible para el misterio de la concepción de María. También los
riquísimos ropajes que llevan el arcángel y la Virgen remiten a una
imagen noble de los personajes. El empleo de los colores azul y dorado
indica un cliente rico, ya que ambos colores se fabrican con minerales
semi-preciosos y son muy caros de elaborar. Otra alusión al cliente
poderoso es el tratamiento del jardín, sin profundidad ni perspectiva,
que imita el fondo de un tapiz, como los que en esa época se importaban
de Bruselas. La iconografía de la Anunciación es la característica de la
época: el arcángel que desciende a la presencia de María, quien le
recibe temerosa pero con sumisión al mandato divino -de ahí la pose -;
entre la Virgen y el arcángel hay un jarroncito con nardos blancos,
símbolo de su virginidad. La mano de Dios asoma desde el cielo para
enviar en un rayo dorado a la paloma del Espíritu Santo, hasta el oído
de María, siendo éste el momento de la concepción de Jesús. Esta pintura
fue realizada por Fra Angelico durante diez años, entre 1435 y 1445, es
decir, en pleno Quattrocento,
para Santo Domingo de Fiesole, que lo vendió en 1611 al duque Mario
Farnese. Su familia tenía relaciones diplomáticas y comerciales con
España desde el s. XVI, por lo que el cuadro termina como regalo a un
noble español, ornando diversos templos hasta llegar al Prado en 1861.
Alessandro Botticelli
Sandro
Botticelli es el nombre por el que popularmente se conoce al pintor del
Quattrocento
italiano Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi. Botticelli era el
apodo de su hermano mayor, Giovanni, cuya obesidad provocó que el mote
de tonelete se extendiera a todos los miembros de la familia. Sandro
nació en Florencia hacia 1444-1445, en el seno de una familia humilde de
artesanos. Quizá por eso se inició en el arte de la orfebrería, oficio
de gran prestigio en el siglo XV. Pero el joven cambió de planes y con
17 años entró en el taller de Fra Filippo Lippi,
uno de los pintores florentinos más afamados del Quattrocento. Ese
aprendizaje tuvo lugar en Prato y duró unos cinco años. Hacia 1465
Sandro hace sus primeros trabajos bajo la atenta mirada de su maestro,
cuyo estilo apreciamos en las Madonnas con Niño realizadas durante estos
años. Desde 1470 Botticelli dirige un estudio en la actual Via della
Porcelana de Florencia, en una casa adquirida por su padre seis años
antes. Será ese año cuando reciba el primer encargo procedente de una
institución oficial, la Fortaleza para los "Sei della Mercanzia". La
fama del joven pintor venía avalada por obras anteriores como la
Epifanía. Su inclusión en la lista de la "Compagnia degli Artisti di San
Luca" data de 1472, encontrándose a Filippino Lippi
entre los ayudantes o discípulos de Sandro. No en balde, el estilo de
ambos maestros será muy similar en aquellas fechas, gustando de las
figuras lineales y el empleo de un colorido brillante. En estos primeros
años de la década de 1470 realizará escenas de gran belleza como el
Regreso de Judith a Betulia, una segunda Epifanía o la Virgen de la
Eucaristía.
En 1474 se traslada a Pisa para realizar una serie de frescos en el
cementerio de la localidad, ejecutando como prueba una escena de la
Virgen; por desgracia ni los frescos ni la tabla se conservan. Un año
más tarde se iniciará la estrecha relación entre la familia Médici y
Botticelli, colaboración que será larga y fructífera. Las obras
realizadas en estos últimos años de la década de 1470 - especialmente
retratos como el de Giuliano de Médici
- aumentarán su prestigio hasta ser llamado en julio de 1481 por el
papa Sixto IV para trabajar en la decoración de la Capilla Sixtina junto
a Ghirlandaio, Perugino, Pinturicchio o Cosimo Rosselli. La Rebelión
contra la Ley de Moisés
y la Escena judía y las tentaciones de Cristo son las dos obras
ejecutadas en Roma. Acabado el trabajo en la Ciudad Papal, Sandro
regresa a Florencia recibiendo la noticia del fallecimiento de su padre.
OBRA:
Este parece ser uno
de sus temas más repetidos. Su obsesión por la perspectiva queda
recalcada al colocar un pequeño muro en la zona derecha del primer
plano, así como en las referencias arquitectónicas. La composición esta
organizada en tres zonas separadas por pilares y columnas, existiendo
una evidente descompensación entre la zona derecha más vacía y la
izquierda recargada de figuras. Tampoco existe una conexión clara entre
las tres partes citadas, empleando algunas figuras para este menester
como el enano de la izquierda. A pesar de la multitud de personajes que
se incluyen en la escena, apenas existe relación entre ellos, poniendo
de manifiesto un evidente aislamiento. Dejando de lado las notas
"negativas" que definen esta obra juvenil de Botticelli, debemos
destacar el refinado tratamiento que otorga a la línea y al color así
como la gracia con la que trata las figuras, especialmente la de María
como repetirá más adelante en las Madonnas.
El formato alargado de la tabla sugiere un elemento mobiliario -
posiblemente el frontal de un arcón o el respaldo de un sofá - muy
habitual en el Renacimiento.
Andrea Mantegna
Andrea
Mantegna es uno de los grandes creadores del Quattrocento italiano.
Natural de Isola di Cartura, entre Padua y Vicenza, vio la luz hacia
1431, formándose en Padua con el pintor Squarcione - apasionado
estudioso de la época romana y coleccionista de objetos arqueológicos,
afición que heredó el propio Andrea - quien le consideró su hijo
adoptivo. Ya en sus años jóvenes se interesó por la perspectiva tomando
como referencia las obras de Paolo Ucello, Andrea del Castagno o Fra
Filippo Lippi,
maestros que habían trabajado en Padua. En 1448 Mantegna tiene taller
propio y realiza su primera obra, desgraciadamente perdida. Se inició
como fresquista al año siguiente, en la decoración de la capilla Ovetari
junto a Nicolò Pizollo, destruida por los efectos de una bomba en 1944.
Ya en estos primeros momentos se aprecia la influencia en sus figuras
del escultor Donatello, dando la impresión de ser estatuas de bronce o
piedra por lo que a esta primera época se la conoce como el "estilo
pétreo". También se interesa por la perspectiva, como se aprecia en la
Asunción de la Virgen, siguiendo la Trinidad de Masaccio.
Durante la ejecución de este encargo en la iglesia de los Ermitaños, se
trasladó a Venecia, donde se relaciona con la familia Bellini, contrae
matrimonio en 1452 con Nicolasia, hija de Jacopo y hermana de Giovanni, y
establece una estrecha relación con sus cuñados, como se observa en la
Oración en el huerto o la Presentación en el templo. A su regreso a
Padua realiza una de sus obras más importantes: la Pala de San Zenón,
donde introduce el lenguaje de la "Sacra Conversazione", continuando
con su estilo monumental y pleno de fuerza. El afán por lo escultórico
se pone de manifiesto en el San Sebastián
de Viena, pintado en estos años, donde se interesa por los fondos
arquitectónicos inspirados en el mundo clásico. Con 29 años Andrea se
instala en Mantua y permanece como pintor de corte de la familia Gonzaga
hasta su muerte, realizando allí sus obras más importantes: la
decoración de la Cámara de los Esposos,
donde los Gonzaga son retratados en diversas actitudes; el interés por
la perspectiva y las referencias antiguas le llevan a abrir la sala
gracias a las referencias a la campiña plagada de castillos y ciudades,
destacando el Óculo fingido que sirve de coronamiento a la estancia.
También de la estancia en Urbino sería la Muerte de la Virgen,
donde la perspectiva y las figuras dotan al conjunto de un sereno
equilibrio. Su fama le hizo ser llamado a Roma por el papa Inocencio
VIII para decorar una de las capillas del palacio del Belvedere,
destruida en 1780, regresando de nuevo a Mantua en 1490, cuando inicia
los lienzos del Triunfo del César,
evocación majestuosa del mundo romano que recuerda los frisos y
relieves históricos de la Antigüedad. Isabella d´Este le encargó la
decoración de su "Studiolo", donde pintó el Parnaso y el Triunfo de la
Virtud.
Durante estos últimos años sus imágenes religiosas se hacen más
intimistas y desaparecen las referencias arquitectónicas para
representar un fondo neutro aunque en algunas, como la Madonna de los
Caballeros o la Virgen Trivulzio,
continúa con dichas referencias. Las figuras siguen siendo
escultóricas, interesándose por los escorzos y la perspectiva, como se
muestra en el Cristo muerto,
una de las más bellas obras de la pintura universal. Su afición por el
mundo clásico le llevó a realizar escenas que simulan relieves como la
Introducción del culto de Cibeles en Roma o Sansón y Dalila.
La gran aportación de Mantegna a la pintura del Quattrocento será dotar
de una monumentalidad escultórica suprema a las figuras, tomando las
ideas de Masaccio y llevándolas a su máxima expresión. No debemos
olvidar su producción retratística y sus dibujos y grabados, que
sirvieron de inspiración a los maestros del Cinquecento.
OBRA:
Los animales que acompañan a las tropas también aparecen en el Triunfo de César
para mostrar la imagen más parecida posible a la realidad que él tomó
de las diversas fuentes consultadas. La disposición de los elefantes en
el espacio crea un sorprendente efecto de perspectiva, reforzado por el
paisaje que cierra la escena donde encontramos una construcción. La
sensación de marcha de animales y hombres ha sido obtenida con admirable
facilidad, integrando al espectador en el desfile como si fuera un
portador más.
Leonardo da Vinci
Leonardo da Vinci es uno de los grandes genios del Renacimiento,
destacando como artista, inventor y descubridor. Nació en 1452 en
Vinci, siendo hijo ilegítimo de un notario florentino. Se crió en
Florencia y aprendió en el taller de Verrocchio; con seguridad, Leonardo
está en el taller de Verrocchio en 1476, como confirma una denuncia en
la que se le acusaba de homosexualidad. Con 20 años ya es maestro
independiente, interesándose mucho por descubrir nuevas técnicas para
trabajar al óleo. Sin embargo, continuó ligado al taller de Verrocchio
hasta prácticamente su marcha de Florencia. Su reputación crecía y los
encargos aumentaban. En 1482 se traslada a Milán, ofreciendo sus
servicios a Ludovico Sforza, Duque de Milán; había marchado a Milán como
embajador de Florencia, dentro del plan de los Medici de difusión del
arte florentino como motivo de prestigio e instrumento de propaganda
cultural. En Milán estuvo durante 17 años, trabajando en variados
proyectos de todo tipo, tanto artísticos como científicos, en los que el
deseo de experimentar era su principal objetivo. Esto no le impedía
realizar encargos ocasionales para Florencia, que frecuentemente dejaba
inacabados. Tras la invasión de Milán por las tropas francesas, regresa a
Florencia para trabajar como ingeniero militar. Por estos años realizó
múltiples disecciones, mejorando y perfeccionando su conocimiento de la
anatomía. En Florencia recibió el encargo de decorar una sala de la
Cámara del Consejo, que nunca acabó. En 1506 regresó a Milán y al año
siguiente entró al servicio de Luis XIII de Francia, para quien trabajó
como pintor e ingeniero. Entre 1513 y 1516 está en Roma, pero consciente
de que no puede competir con Miguel Ángel
acepta la invitación de Francisco I de Francia y se traslada allí,
falleciendo en el castillo de Cloux, cerca de Amboise, en 1519. Su
producción estuvo marcada por el interés hacia el claroscuro y el
sfumato, la técnica con la que difumina los contornos, consiguiendo una
excelente sensación atmosférica como se aprecia en su obra más famosa,
la Gioconda.
Su faceta como dibujante también es destacable, conservándose una gran
cantidad de apuntes. Al final de su vida sufrió una parálisis en el
brazo derecho que le impedía pintar, pero no continuar dibujando y
enseñando. Poco se recuerda de los alumnos de Leonardo, cuya maestría se
impuso con diferencia a la de aquéllos que trabajaron con él. Entre sus
colaboradores destacan los nombres de Francesco Melzi, Boltraffio, Lorenzo de Credi, Ambrogio
y Evangelista de Predis, etc. Leonardo representó una ruptura con los
modelos universales establecidos durante el Quattrocento. Se opuso al
concepto de "belleza" ideal, defendiendo la imitación de la naturaleza
con fidelidad, sin tratar de mejorarla. Y así contempla la fealdad y lo
grotesco, como en sus dibujos de personajes deformes y cómicos,
considerados las primeras caricaturas de la historia del arte. Su
dominio del color y la atmósfera le hace también el primero en ser capaz
de pintar el aire. La perspectiva aérea o atmosférica, como hoy se
conoce, es una característica inconfundible de su obra, en especial de
los paisajes. Leonardo fue el primero en considerar que la distancia se
llenaba con aire y que éste hacía que los objetos lejanos perdiesen
nitidez y se viesen azulados. Vivió en una época en la que el humanismo y
el estudio de los clásicos estaban de plena vigencia; sin embargo,
parece que tuvo dificultades intentando aprender latín y griego, los
idiomas cultos y la llave de acceso a la cultura filosófica neoplatónica
que dominaba Italia y parte de Europa.
OBRA:
Es difícil tratar de hacer comentarios a la Gioconda. La fascinación que
ha ejercido a lo largo de los siglos y el poder que tiene sobre la
mirada del espectador obstaculizan un análisis objetivo, dado el icono
en que se ha convertido para la cultura del mundo moderno y
contemporáneo. En ella se citan todas las características de la pintura
de Leonardo: el empleo del sfumato, esa técnica que difumina suavemente
los rasgos hasta hacer indefinibles los contornos; el hermoso paisaje
del fondo, agreste, salvaje y de un matizado tono azul que lo hace
desaparecer en un degradado invisible; la ambigüedad del rostro, la
indefinición sexual que la hace parecer una mujer, un adolescente... un
mito de androginia que tiene referencias inacabables con teorías
filosóficas y religiosas; y, por encima de todo, la sonrisa más
melancólica y misteriosa de la historia del hombre. El retrato es el de
Madonna Lisa, la señora Lisa, la esposa de Francesco del Giocondo, de
donde toma su sobrenombre. Leonardo retuvo consigo el retrato hasta su
muerte, no dejó de trabajar en él y, por supuesto, jamás se lo entregó a
su cliente. De sus manos pasó a la colección real de Francia y hoy
puede verse en el Museo del Louvre, protegida por un panel blindado y
envuelta en un remolino de turistas que la fotografían sin cesar.
Miguel Ángel
Miguel Ángel es el artista con mayúsculas; pintor, escultor y
arquitecto, su personalidad es tan fuerte que define los cánones del
genio. Michelangelo Buonarroti nació en Caprese, cerca de Arezzo, el 6
de marzo del año 1475. Pertenecía a una familia acomodada - su padre
Lodovico di Leonardo di Bounarroto Simone era "podestá" de Florencia en
esa localidad - que se trasladó a la capital de Toscana a las pocas
semanas de nacer el pequeño. La madre, Francesca di Neri di Miniato del
Sera, confió la alimentación del pequeño a una nodriza, hija y mujer de
canteros, dato que será considerado por el artista como fundamental para
su formación. Cuando Miguel Ángel tiene seis años fallece su madre; en
esos momentos conoce al pintor Francesco Granicci, un mozo de 12 años
que le anima a pintar, lo que no será del agrado de Lodovico Buonarroto.
Tras algunos años de "lucha" entre padre e hijo, Lodovico da su brazo a
torcer - él deseaba que su pequeño realizara una carrera administrativa
o comercial más satisfactoria que la pintura - y Miguel Ángel ingresa
con trece años en la "bottega", el estudio, de Domenico Ghirlandaio
con quien aprendería las técnicas del fresco y desarrollaría su
extraordinaria capacidad como dibujante. Tras una corta estancia en la
"bottega" - que parece abandonar por discrepancias con su maestro -
inicia estudios de escultura en el Jardín de los Médici, bajo el
patronazgo de Lorenzo "Il Magnifico" y la dirección artística del
donatelliano Bertoldo di Giovanni. Estos años serán de gran felicidad
para el joven ya que es acogido como hijo adoptivo por el Magnífico en
el palacio Médici, donde vivía con los más destacados miembros del
humanismo: Poliziano, Marsilio Ficino, Pico della Mirandola. Sus
primeros trabajos escultóricos se realizan en estos años bajo la
protección de los Médici. La caída de la familia gobernante de la
ciudad, a la que contribuyó decididamente la actuación del clérigo
Girolamo Savonarola, provocó la huida del joven artista, primero hacia
Venecia y después a Bolonia, donde estudió las obras de Jacopo della
Quercia. En el invierno de 1495-1496 regresa a Florencia, donde trabaja
para Pierfrancesco de Médici, también simpatizante del gobierno popular
dirigido por Savonarola al igual que Miguel Ángel. En estos años
juveniles manifiesta ya una profunda admiración hacia la anatomía que le
llevará a acudir casi todas las noches al depósito municipal de
cadáveres para practicar disecciones que le permitieran conocer mejor la
estructura interna del cuerpo humano. En sus obras escultóricas de
estos momentos - especialmente la Centauromaquia - muestra un dominio
del movimiento y de la anatomía que no había sido conseguido por
Donatello. En el mes de julio de 1496 se traslada a Roma por primera
vez. En la Ciudad de los Papas recibirá el encargo de su famosa Pietà
del Vaticano, mostrando su manera de trabajar en un Baco y un Cupido
esculpidos para el banquero Jacopo Galli. De regreso a Florencia realizó
el David y la decoración de la Sala del Consejo del Palazzo della
Signoria, siendo el encargado de elaborar la Batalla de Cascina que compitiera con la Batalla de Anghiari encargada a Leonardo.
En el boceto demuestra una vez más su obsesión por el desnudo, que será
modelo de un buen número de artistas jóvenes por aquellas fechas. Ambas
obras han desaparecido por desgracia. En 1505 el poderoso papa Julio II
reclama a Miguel Ángel que regrese a Roma ya que le va a encargar una
tumba con cuarenta figuras, digna de tan elevado personaje.
OBRA:
OBRA:
Parece
bastante acertado considerar que el encargo del Juicio Final se
gesta a mediados del año 1533 cuando Clemente VII encarga a Miguel Ángel
la ejecución de dos frescos en las paredes frontales de la Capilla
Sixtina representando el Juicio, en la pared de la capilla donde se
encuentra el altar, y la Resurrección, en la pared de enfrente. El
fallecimiento de Clemente VII en septiembre de 1534 provocaría un ligero
abandono del proyecto, que sería recuperado por su sucesor, Paulo III.
El 16 de abril de 1535 se empezó a levantar el andamiaje y en enero de
1537 se iniciaba la decoración pictórica, siendo descubierta de manera
oficial el 31 de octubre de 1541. Desconocemos la razón por la cual no
se ejecutó la Resurrección, considerándose que podría deberse a la
preferencia del pontífice por la decoración de la Capilla Paulina y la
finalización del diseño definitivo para la tumba de Julio II
ya que los herederos del Papa estaban exigiendo la máxima rapidez al
artista, eximiéndole el propio Paulo III de diversas obligaciones. El
fresco es de enormes dimensiones -13,70 x 12,20 metros- e incluye casi
400 figuras de las que se han identificado aproximadamente 50. La zona
superior de la composición, más de la mitad de la pared, está ocupada
por el mundo celestial presidido por Cristo como juez en el centro de la
escena, inicialmente desnudo y en una postura escorzada, levantando el
brazo derecho en señal de impartir justicia y cierto temor a los
resucitados. A su lado, la Virgen María, rodeadas ambas figuras por un
conjunto de santos, apóstoles y patriarcas que constituyen el primer
grupo circular. A ambos lados de este grupo central diferentes mártires,
vírgenes, bienaventurados y Confesores de la Iglesia forman una segunda
corona. En los lunetos superiores aparecen dos grupos de ángeles que
portan los símbolos de la Pasión: la corona de espinas, la cruz y la
columna, ofreciendo las más variadas posturas y reforzando la sensación
general de movimiento. Buonarroti quiso representar de esta manera la
salvación de la Humanidad a través de la llegada de Cristo en la parte
más elevada de la pared.
Rafael Sanzio
Rafael Sanzio
OBRA:
Rafael pintó a la Virgen con su niño y San Juanito en mitad de un huerto
lleno de plantas, a la manera medieval que consideraba a la propia
María un huerto cerrado lleno de plantas aromáticas, flores y frutos. De
ahí el apodo del cuadro, la Bella Jardinera. Rafael era proverbialmente
hábil a la hora de pintar hermosas madonnas. En general sus personajes
son de una hermosura ideal que les convierte en tremendamente
atractivos. La imagen está firmada en la orla del manto, identificándose
como una obra ejecutada para el patricio sienés Filippo Sesgardi que
quedará inconclusa tras la marcha de Sanzio a Roma, acabándola Ridolfo
de Ghirlandaio. La influencia de Miguel Ángel y Leonardo
en esta tabla es significativa, trasmitiendo en ella una dulzura que
enlaza con la filosofía humanista imperante en Italia durante el Renacimiento. En el siglo XIX Ingres
sintió verdadera admiración por la obra de Rafael y copió este lienzo.
Además, adaptó los modos pictóricos del artista italiano en sus propios
cuadros.
Tiziano Vecellio
OBRA:
A
la derecha se contempla a la Religión, casi desnuda y abandonada,
mientras al fondo se ve a Neptuno vestido de turco en una clara alusión
al poderío naval otomano que pronto será reducido en la batalla de
Lepanto. Resulta significativo el cambio que se ha producido con
respecto a la figura femenina desnuda. Mientras en el Gótico era una
muestra de lujuria y pecado como se puede apreciar en las obras de El
Bosco, en el Renacimiento
se emplea la imagen de la mujer desnuda para representar a los más
elevados valores: la justicia, la religión, la fe, etc. Tiziano se
muestra ya como un pintor claramente revolucionario, preocupado por la
luz y el color tan característicos de la escuela veneciana
a la que pertenece. Emplea una fuerte luz que ilumina a ambas figuras
principales, obteniendo un efecto atmosférico provocado por las tropas
caminando. A pesar de utilizar una pincelada suelta, siempre el artista
se preocupará por los detalles, como se observa en los objetos de primer
plano.
Tintoretto
Tintoretto
OBRA:
Está realizado con la técnica de óleo sobre lienzo. Mide 210 cm de alto y
533 cm de ancho. Fue pintado en 1548-1549, encontrándose actualmente
expuesto en el Museo del Prado de Madrid, España.
Se representa aquí una escena narrada por el Evangelio de Juan, en la
que se narra cómo durante la Última Cena, Jesús se levantó de la mesa
quitándose el manto y atándose una toalla a la cintura. Después de echar
agua en un recipiente, se puso a lavar los pies a sus discípulos. Simón
Pedro
pretendió negarse, pero al insistir Jesús que, de otro modo, no podría
tener parte con él, accedió a que le lavase los pies, e incluso las
manos y la cabeza.
El artista representa el episodio antedicho con Cristo y san Pedro en
un extremo de la composición. La mayor parte del lienzo está ocupado
por la estancia donde se desarrolla la Última Cena, con la mesa y los
discípulos en torno a ella. En el centro destaca un perro, y detrás los
apóstoles descalzándose o en diversas posturas y escorzos. En un segundo
plano se estaría relatando un milagro de San Marcos narrado por Jacobo
de la Vorágine en su Leyenda dorada. El extremo de la izquierda
está dominado por otro apóstol que se está desatando el calzado, cuya
esculturalidad se asemeja a las poderosas anatomías de Miguel Ángel.
La composición parece descentrada, con el espisodio principal
desplazado a un lado del cuadro. Esto se explica por el emplazamiento
original del cuadro, en la pared derecha de una estancia alargada; los
creyentes verían más cerca precisamente la parte donde estaba Jesús.
Además, la mesa está orientada hacia esa zona, de modo que vista la obra
desde la derecha, el escorzo de la mesa acentúa el efecto de
perspectiva. A ello también contribuye el pavimento de losas con formas
geométricas.
En el fondo de este lado izquierdo se ven arquitecturas clásicas de una
ciudad que recuerda a Venecia, con una barquichuela entre canales,
en azules y blancos bañados por una luz fría, lo que da un aire un
tanto irreal. Los elementos arquitectónicos están inspirados en
ilustraciones de Sebastiano Serlio.
Esta
obra decoraba el presbiterio de la iglesia de San Marcuola en Venecia.
Perteneció a Carlos I de Inglaterra. Fue adquirido en la almoneda de sus
bienes celebrada tras su ejecución por don Luis de Haro, que se la
regaló a Felipe IV. Estuvo en la sacristía del Real Monasterio de El
Escorial hasta que en 1939 se llevó al Museo del Prado.
Durante un tiempo se supuso que era una repetición o copia del taller
de Tintoretto, y que la versión original sería otra conservada en la
catedral de Saint Nicholas de Newcastle upon Tyne (Gran Bretaña), pero
ahora todos los expertos opinan exactamente lo contrario.
Donatello
Nacido en Florencia en 1386 en el seno de una humilde familia, -su padre
era cardador de lana- desde joven se formó con Ghiberti colaborando en
los relieves de las puertas del Baptisterio de San Juan de Florencia.
Posteriormente, trabajó con Brunelleschi.
Conocedor de la antigüedad clásica, cuya influencia se reflejará a lo
largo de su obra, sus inicios están marcados por la escultura gótica.
Así, sus primeras obras son las estatuas de San Marcos, San Jorge, San
Juan Evangelista y Josué, todas ellas en Florencia. El clasicismo más
vigoroso se muestra a partir de 1425, cuando empieza a trabajar con
Michelozzo
y en la ciudad de Roma, donde esculpe "El entierro de Cristo" y el
cáliz de la sacristía de la basílica de San Pedro. De nuevo en Florencia
realiza su obra más sobresaliente, el David en bronce.
Después de 1435, su estilo se desliza claramente hacia el realismo y la acción dramática, dando a sus personajes una mayor fuerza expresiva y psicológica. De este período son El Condottiero Gattamelata, "Judith y Holofernes" y "Los milagros de San Antonio". La expresividad de su obra en esta época sentará escuela no sólo entre los escultores posteriores sino también entre pintores, como Mantegna. Donatello falleció en Florencia el 13 de diciembre de 1466.
Después de 1435, su estilo se desliza claramente hacia el realismo y la acción dramática, dando a sus personajes una mayor fuerza expresiva y psicológica. De este período son El Condottiero Gattamelata, "Judith y Holofernes" y "Los milagros de San Antonio". La expresividad de su obra en esta época sentará escuela no sólo entre los escultores posteriores sino también entre pintores, como Mantegna. Donatello falleció en Florencia el 13 de diciembre de 1466.
OBRA:
El David de bronce posee un modelado y proporciones clásicas si bien la actitud de la figura muestra relación con la grazia de algunos modelos de Ghiberti. La figura muestra a un joven pensativo, no exento de cierta melancolía, que ofrece, por encima de la normatividad del clasicismo, una nostálgica poética del sentimiento identificativa de las obras de Donatello.
Andrea del Verrochio
Verrocchio es
un apodo que recibió el joven Andrea di Cione. En italiano, verrocchio
significa "ojo vera", que era el apellido del clérigo que adoptó al
joven como su protegido. Verrocchio se formó en el taller del gran
escultor Donatello. Su vocación era la orfebrería aunque sólo se
conserva una obra de él como orfebre: un relieve de plata de 1480. Su
mayor actividad la dedicó a la escultura en bronce, mármol y terracota.
Sus obras más conocidas son un David de 1475 y la estatua ecuestre del
Condottiero Colleoni, forjada en 1481. Ambas son réplicas de dos
estatuas famosas de Donatello, aunque pueden apreciarse fácilmente las
diferencias de estilo: un mayor refinamiento del Verrocchio frente a una
mayor intensidad heroica y grandiosa de Donatello. Respecto a su faceta
como pintor, se conservan muy pocas obras de su taller. Allí se
formaron pintores como Leonardo da Vinci o Ghirlandaio; sin embargo, las
actividades pictóricas estaban a cargo del anodino Lorenzo di Credi. La
única obra que se considera propiamente de Verrocchio es el Bautismo de
Cristo,
pero su protagonismo está ensombrecido porque también es la primera
obra en la que trabajó Leonardo da Vinci, en los fondos y en uno de los
ángeles.
OBRA:
Verrocchio
dirigía un importante taller donde recibía diferentes
encargos tanto de escultura como de pintura u orfebrería. Sus obras
pictóricas están lógicamente influidas por la escultura que fue la
faceta más desarrollada por el maestro, como podemos apreciar en su
famoso Bautismo, en el que Leonardo
realizaría los dos ángeles de la zona de la izquierda. Las figuras de
Cristo y san Juan tienen gran volumetría y monumentalidad, adaptadas en
el paisaje con seguridad para incorporar la perspectiva, la otra gran
preocupación del Quattrocento.
Los rostros de los personajes parecen labrados en piedra, destacando la
dureza de sus anatomías. Verrocchio influirá mucho en la pintura de
Botticelli, por lo que su faceta como maestro es digna de destacar.
Luca Della Robbia
Luca Della Robbia
Descendiente
de una familia de artistas, dedicados a la escultura y la cerámica desde
el siglo XV, es su representante más destacado. Una de sus aportaciones
más importantes a esta disciplina fue la técnica de la terracota
vidriada. Entre las figuras que realiza con este material cabe citar una
serie de Vírgenes con Niño en forma de medallón. Su estilo refleja su
gusto por los ritmos lineales de Ghiberti y las formas clásicas de
Donatello. Una de las obras más citadas de su legado es la Cantoría de
la catedral de Florencia,
que ejecuta entre 1431 y 1438. En esta composición sitúa cada escena en
distintos espacios, previamente divididos a imitación de los sarcófagos
romanos. La serenidad y el equilibrio son las dos notas que definen la
composición. Para el campanario de Santa María de las Flores,
también en Florencia, diseña cinco relieves que recuerdan las artes
liberales. En este trabajo perviven algunos rasgos góticos. A partir de
1445 inicia la puerta de bronce de la catedral. En la realización de
este encargo le ayudaron Michelozzo
y Maso di Bartolomeo. Una vez más la mesura y serenidad de la Cantoría
se repiten en esta obra. También hacia la década de los años cuarenta
inicia sus primeros ensayos con los relieves de terracota vidriada.
Esta técnica le permite obtener interesantes combinaciones de colores. A
medida que continúa experimentando obtiene nuevas calidades. Con esta
modalidad realizaría el cimborio de la colegiata de Peretola, los Tondos
de Los Apóstoles de la capilla Pazzi o el techo de la capilla del
cardenal de San Miniato al Monte. Su sobrino Andrea della Robbia fue el
más importante de sus sucesores.
OBRA:
Para Lucca della Robbia, clásico es sinónimo de equilibrio, armonía y
moderación. Al mismo tiempo, el nuevo lenguaje lo entiende como un
comportamiento y un ejercicio académico y como una reflexión moderada en
torno a sus principios.
Giovanni Bellini
OBRA:
El cuadro representa a Jesucristo arrodillado en oración sobre una roca
en el monte de los Olivos, cerca de sus discípulos (Simón Pedro, y los
hermanos Santiago y Juan), que duermen.
Esta obra deriva de otra de Andrea Mantegna sobre el mismo tema, que se
conserva en el Museo de Tours y que es de 1457. A la influencia de este
autor se debe, igualmente, la estructura geológica del paisaje.
Aquí el paisaje se humaniza y suaviza gracias a la luz de la aurora, que
le da un mayor calor e intensifica los profundos verdes.
Giorgone
Su vida y obra resultan misteriosas a partes iguales. Nació en 1479 y
murió en 1510 por la peste. Su obra ha sido discutida, arrebatada cuadro
a cuadro a la autoría de Tiziano,
a quien se consideró autor de muchos lienzos que más tarde se
descubrieron realizados por Giorgione. La mayor innovación de Giorgione
estriba en que fue uno de los primeros pintores de su época en dedicar
su producción al coleccionista particular, en vez de a grandes
instituciones o mecenas. Así, casi toda su obra es de formato mediano y
no quedan intactos grandes paneles o frescos. Además, el significado de
su obra se nos escapa en la mayoría de los casos, estando probablemente
relacionado al conocimiento cabalístico y religioso.
OBRA:
La pintura retrata a una joven mujer desnuda, cuyo perfil parece
acompañar al paisaje que le sirve de trasfondo. Giorgione ha puesto
mucha atención al pintar ese paisaje, lo cual se hace notar en los
detalles y los sombreados, de este modo la obra posee una exquisitez y
un puro ritmo de línea y contorno. La textura de las figuradas telas en
donde yace tranquilamente la diosa y el armonioso, bucólico paisaje,
dotan a este cuadro de un justo equilibrio entre la placidez y la
sensualidad.
La elección de una mujer desnuda al aire libre efectuada por Giorgione
señala una revolución en la historia del arte y es considerada por
algunos como el punto de inicio para el arte moderno.
La obra quedó inconclusa debido al fallecimiento del Giorgione, el cielo fue posteriormente acabado por Tiziano.
Las connotaciones eróticas son sutilmente planteadas (recientemente durante una restauración fue borrado un Cupido
añadido al paisaje con posterioridad a los aportes de Tiziano): la
Venus tiene levantado su brazo derecho mostrando así el hueco de la
axila, esto es una metáfora del sexo femenino, al mismo tiempo su mano
izquierda reposa dulcemente sobre la región pubiana.
El paisaje con sus formas curvas refuerza las de la mujer.
El paisaje con sus formas curvas refuerza las de la mujer.
Sin embargo, como en otras obras del mismo maestro, existe una mirada
distanciada, una actitud contemplativa hacia la naturaleza y la
belleza: la mujer
aparece en un sueño recatado, las hojas tienen tonalidades plateadas
(color más bien frío, en lugar de los más usados en este tipo de tema,
colores cálidos), teniendo la joven una actitud ligeramente rígida en
comparación con las Venus pintadas por Tiziano o Velázquez.
Esta obra maestra del desnudo ha influido en muchos pintores posteriores
a Giorgione, entre los cuales se destacan Tiziano (por ejemplo en la
Venus de Urbino) , Velázquez, Rubens, Ingres y Manet.
Corregio
OBRA:
Correggio, pasando por alto las tentaciones de Roma, Florencia y
Venecia, trabajó en Parma, en el norte de Italia, manteniendo su
originalidad a lo largo del Alto Renacimiento para convertirse en uno de
los precursores más significativos del Barroco. No obstante, es
indudable la influencia de Rafael y Leonardo:
su percepción del ideal de belleza y la estructuración de sus
composiciones deben mucho a Rafael, mientras que su manejo de las
texturas y la luz presuponen a Leonardo. Aquí, partiendo de una clásica
composición piramidal del Alto Renacimiento, introduce una diagonal que
anticipa el Barroco. El exquisito paisaje anuncia el alba, cuando
Magdalena encontró a Cristo.










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